Sincere House-Mong Kok. Itinerarios
- 3 mar 2017
- 2 Min. de lectura

Sincere House, un edificio de 1965, de las post-guerras (WWII y guerra civil China) de 13 plantas en el centro de Mong Kok, uno de los barrios más congestionados de Hong Kong.
Su perímetro, que da a las principales arterias comerciales de la zona, es un escaparate permeable, no existe la fachada. Anuncios inmobiliarios, neones, posters de conciertos y de clubs, oficinas de cambio de divisas, el vapor de unos noodles, gente... En el centro de uno de los lados, un gran acceso al laberinto. Tiendas de móviles, carcasas, reparación, un mundo de píxeles rectangulares de colores, en la planta 2, a la que accedemos por unas ruidosas escaleras mecánicas, aparecen otro tipo de comercios como tiendas de muñecas, ropa de segunda mano, figuritas manga... y en la 3 algún sex shop más las anteriores y bastantes locales cerrados esperando que algún intrépido nuevo empresario pruebe fortuna en uno de estos edificios que están a la baja. 8000HKD (unos 1000 euros) alquilar uno de estos pequeños cubículos de no más de 5 metros cuadrados. Un par de máquinas expendedoras de bebidas y unas escaleras de incendios de acceso complicado para salir a fumar definen el espacio público para los vendedores.
Volvemos a la calle y recorremos este perímetro hasta llegar a una puerta con un letrero donde se lee Sincere House. Por un pequeño vestíbulo accedemos a las plantas superiores (4-13). Si hay un edificio que representa el uso mixto y variado es este (y muchos de sus vecinos contemporáneos). Accedemos a cada planta a través de una decadente escalera o un ascensor metálico y vamos a parar a un pasillo exterior en el que se despliegan puertas que nos llevan a lugares muy diferentes: un estudio de grabación, una sala de dardos, un gimnasio de Muay Thai, un Cafe, varios hostales, apartamentos, manicura, médicos alternativos... Los carteles luminosos se intercalan con neones, el atardecer que intenta colarse por la ranura de la U que forma la planta del edificio, una puerta que se abre y deja sonar una batería rock, una joven china recien llegada con su bebé en brazos arrastrando una gran maleta, unos puños contra un saco de boxeo, la sonrisa de una joven en el café con luces rojas ...

































































































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