Diseño en altura. Zaha Hadid
- 2 feb 2017
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Empezaré diciendo que me gusta este edificio, confesión no siempre fácil en según qué contextos cuando hablamos de Zaha Hadid. Se trata del Jockey Club Innovation Center en la Hong Kong Polytechnic University. *En la web del estudio Zaha Hadid se puede encuntrar un gran numero de planos de este edificio (http://www.zaha-hadid.com/architecture/jockey-club-innovation-tower/).
Lo primero que me llama la atención de este edificio es el ejercicio de integrar en 15 plantas una escuela de diseño que incluye Arquitectura, Diseño Medioambiental, Diseño Industrial y de Producto, Comunicación Visual, Diseño de Publicidad y Digital, salas de exposiciones, etc. Las escuelas de arquitectura que me había acostumbrado a ver en Europa no superaban las 5 plantas. Sin embargo, este edificio se encuentra en Hong Kong, una ciudad cuyo plano urbano esta cerca de ser tridimensional.

Para resolver este problema de altura, el edificio es atravesado de arriba abajo por un elemento "muy de Zaha", una escalera que parece rampa, con un carácter escultórico que genera un intenso juego espacial al atrio de 13 plantas (gran esfuerzo de los ingenieros de Arup que se encargaron de la estructura, instalaciones, análisis geotécnico, la fachada y, sobre todo, la protección contra incendios). Esta escalera es espectacular y aporta una suave continuidad en las distintas plantas que se comunican visualmente mediante muros de vidrio en, prácticamente, todas las estancias del edificio.


En cada planta, los estudiantes se desplazan a través de una serie de planos inclinados generando cambios de altura que, junto al diseño de la fachada, crean una cierta ambigüedad en los diferentes niveles, de manera que se intensifica esa continuidad. Las lineas de luz, marcan esos flujos que tan presentes han estado en Zaha desde sus primeros dibujos de estudiante.

Otro de los challenges del edificio es la relación con su entorno. A este respecto los arquitectos han tomado la posición habitual de este estudio, sobre todo en Asia, que es la de introducir un elemento, autónomo, independiente de que le rodea, en este caso algunos medios han utilizado el término iceberg, en otras ocasiones se han utilizado: ovni, nave espacial, etc.
El edificio se encuentra en un campus universitario cuyos primeros edificios fueron construídos en 1972. El complejo esta compuesto por unos 20 volúmenes, varios de ellos interconectados, de una geometría regular y fachadas homogéneas de ladrillo rojo. En la imagen inferior podemos observar el plano del campus, creo que no es necesario indicar qué edificio es el de Zaha Hadid.



Si bien este tipo de arquitectura generaría más controversia en Europa, en Hong Kong, al igual que la densidad y los edificios en altura, la superposición brusca de diferentes capas, diseños, materiales, el eclecticismo incontrolado, es aceptado con más normalidad. En el caso de otros de sus edificios que he podido visitar en China como el Galaxy Soho (http://www.zaha-hadid.com/architecture/galaxy-soho/), Wangjing Soho (http://www.zaha-hadid.com/architecture/wangjing-soho/) en Beijing o la Opera House de Guanzhou (www.zaha-hadid.com/architecture/guangzhou-opera-house/), el aterrizaje de estos edificios como un elemento ajeno a su entorno, si bien es incluso más brusco, entra dentro de una dinámica de fragmentación de las nuevas ciudades chinas, en los que la trama no es trama, sino una mera agregación de elementos con ánimo de impresionar.

Si observamos la integración del edificio en el solar, llegamos a uno de los puntos del diseño que más me atrae. Su basamento de hormigón, que me recuerda a algunas lineas hechas realidad de Miralles, que nos ofrece su dimensión estereotómica cuando paseamos por el campus, que si bien se muestra más fria y hermética que la tectónica de paneles blancos de metal, me parece más humana, incluso más plástica, como una extensión gris de la escalera que sirve para flirtear con los elementos del entorno.



Respecto a los protectores solares blancos que componen la fachada, he de decir que no los entiendo. Es difícil encontrar una explicación a la reincidencia en este color tras observar los devastadores efectos de la suciedad, sobre todo en ciudades como Hong Kong o Beijing. Su proyecto Dongdaemun Plaza en Seoul con color aluminio ofrece una imagen magnífica (www.zaha-hadid.com/architecture/dongdaemun-design-park-plaza/), me pregunto porqué no utiliza más estos tonos.
El edificio fue completado en 2013, dos años más tarde que la fecha prevista inicialmente. En menos de 4 años, el edificio muestra un envejecimiento muy rápido, tanto en los interiores, en sus esquinas de las que pocas son ortogonales, como en la fachada. Hace 20 años era casi impensable pensar que las lineas suprematistas de Zaha Hadid pudieran hacerse realidad, ahora se construyen. Supongo que, con el tiempo, aprenderemos a mantener esas líneas en condiciones. De momento, me cuestiono si envejecerán rápido, pero bien.

Un edificio como este no es posible sin una figura tan carismática como la de Zaha Hadid y de su fuerza a lo largo de toda su trayectoria. Además del trabajo casi enfermizo de todos los arquitectos que han trabajado día y noche para hacer este proyecto realidad, las discusiones con los ingenieros o la negociación tenaz con el departamento de urbanismo (el edificio a estirado los límites de altura y superficie de la regulación).
Zaha Hadid trazó la primeras líneas de este proyecto en 1982, cuando ganó un concurso para un Leisure Club en el Peak de Hong Kong que no se construyó (www.zaha-hadid.com/architecture/the-peak-leisure-club/). Desde entonces, la arquitecta se planteó crear un icono que sobresaliera por encima de la congestión e intensidadde la metrópoli "architectural landmark to stand apart above the congestion and intensity of Hong Kong – centred on the creation of a man made polished granite mountain". A continuación un par de imágenes de ese proyecto.

Como anécdota final, parece que la piscina de la que nos habla Rem Koolhaas en Delirious New York que partio de Moscú a principios de los 30 y llegó a Nueva York en el 76, pasó por la mente de Zaha Hadid en el 83 en dirección a Hong Kong.



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